Una cubierta de panel sándwich está diseñada para proporcionar aislamiento y estanqueidad durante muchos años, pero eso no significa que esté libre de problemas. Las goteras en panel sándwich suelen aparecer cuando alguno de los elementos que forman el sistema empieza a deteriorarse: fijaciones, juntas, sellados, remates o incluso el propio panel.
En nuestro trabajo diario supervisando naves industriales de Madrid encontramos cubiertas que aparentemente están en buen estado, pero presentan pequeñas entradas de agua durante lluvias intensas. La clave está en localizar exactamente qué elemento ha perdido su capacidad de impedir el paso del agua antes de aplicar cualquier solución.
Fijaciones deterioradas o mal selladas
Los paneles se sujetan a la estructura mediante tornillos y fijaciones que normalmente incorporan arandelas de estanqueidad.
Con el paso del tiempo estas arandelas pueden endurecerse, agrietarse o perder presión contra la chapa. También puede aparecer corrosión alrededor del tornillo o producirse un pequeño movimiento de la fijación debido a las dilataciones de la cubierta.
Aunque el deterioro sea pequeño, el agua puede introducirse alrededor del tornillo y alcanzar las capas interiores del panel.
Por eso, cuando revisamos una cubierta con filtraciones, las fijaciones son uno de los primeros elementos que comprobamos.
Juntas entre paneles que han perdido estanqueidad
Otra causa habitual de las goteras en panel sándwich son las juntas longitudinales y transversales.
Cada panel debe encajar correctamente con el siguiente para formar una superficie continua. Si existe una separación, una deformación o un sellado envejecido, puede abrirse una pequeña vía de entrada.
El problema se vuelve más evidente cuando la lluvia llega acompañada de viento. El agua puede introducirse lateralmente bajo una junta y recorrer parte de la cubierta antes de aparecer dentro de la nave.
Esto explica por qué algunas goteras solamente se producen con determinadas condiciones meteorológicas.
Sellados y remates alrededor de otros elementos
Claraboyas, chimeneas, conductos de ventilación, encuentros con paredes y cambios de nivel necesitan remates específicos.
Estos puntos suelen combinar chapa, tornillería, bandas impermeables y productos de sellado. Cada material envejece de manera diferente y está sometido a movimientos provocados por los cambios de temperatura.
Una junta que se abre unos milímetros o un sellador que pierde adherencia puede permitir la entrada de agua.
Cuando existen varios puntos deteriorados, puede ser necesario realizar una reparación de tejados de naves industriales que revise el conjunto de la cubierta y no únicamente la gotera visible.
Un ejemplo frecuente: el tornillo que parece estar bien
Imaginemos un panel colocado hace años cuya fijación mantiene aparentemente una posición correcta.
La arandela situada bajo el tornillo se ha endurecido por la exposición al sol y ya no sella completamente. Durante una tormenta entra una pequeña cantidad de agua junto a la fijación.
El agua no cae inmediatamente al interior. Se desplaza por debajo de la chapa hasta encontrar una junta entre paneles y termina apareciendo varios metros más abajo.
Desde dentro de la nave parece que el problema está en esa junta.
Se aplica sellador en ese punto, pero con la siguiente lluvia vuelve a aparecer humedad porque la entrada original continúa estando junto al tornillo.
Es un buen ejemplo de por qué reparar únicamente el lugar donde aparece la gotera puede no solucionar el problema.
El envejecimiento del propio panel
También conviene revisar el estado general de la cubierta.
Los paneles pueden sufrir deformaciones, golpes, corrosión superficial o deterioros alrededor de los cortes y fijaciones. Cuando una zona pierde su geometría original, el agua puede acumularse o circular de una forma diferente a la prevista.
No siempre es necesario sustituir paneles completos. Si el deterioro está localizado, puede ser suficiente reparar fijaciones, renovar juntas o rehacer determinados remates.
Cuando ya existe entrada de agua, una reparación de goteras debe comenzar identificando primero su origen y comprobando hasta dónde ha podido desplazarse la humedad.
Cómo evitar que una pequeña filtración termine en una reparación mayor
Las cubiertas industriales deberían revisarse periódicamente, especialmente después de episodios de lluvia intensa, viento fuerte o trabajos realizados sobre el tejado.
Conviene comprobar fijaciones, juntas, sellados, remates y zonas alrededor de claraboyas y otros elementos que atraviesan la cubierta.
En la Comunidad de Madrid, las diferencias de temperatura entre verano e invierno también provocan movimientos continuos de dilatación y contracción. Estos movimientos acumulados pueden terminar afectando a los puntos más sensibles.
Detectar una fijación corroída o una junta deteriorada antes de que aparezca una filtración importante suele permitir una intervención mucho más sencilla.
En nuestros trabajos de reparación de tejados y cubiertas en Madrid seguimos este criterio: primero localizar la causa, después valorar el estado de los elementos próximos y finalmente aplicar una solución compatible con el sistema de cubierta existente.
En una cubierta de panel sándwich, una gotera no debería tratarse simplemente aplicando sellador donde aparece la humedad. Identificar el fallo permite reparar el punto que realmente está dejando pasar el agua y evitar que el problema vuelva a manifestarse con la siguiente lluvia.

